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Dos profesores de español conectan a estudiantes de Zamora con otros de Groenlandia en un ‘erasmus’ de educación ambiental – BCFocus

Preguntar qué tienen en común Groenlandia, Grecia, Polonia, Lituania, Rumanía, Croacia y Zamora puede parecer el comienzo de una broma de mal gusto o la pregunta de un profesor con una mala idea en un examen. La respuesta, sin embargo, es simple: variedad en su riqueza ambiental, entornos rurales despoblados y el interés de los docentes que quieren intercambiar conocimientos y experiencias. Un proyecto impulsado por dos españoles, Chema Mezquita, catedrático de Economía en el instituto Aliste (Zamora, 1. 000 habitantes), y Víctor Colino, especialista en ciencias ambientales de la Universidad de Salamanca, tiene como objetivo unir a los alumnos de siete escuelas secundarias en esos países. El objetivo es incorporar de manera transversal el cambio climático a los temas convencionales para fortalecer la participación ambiental de los jóvenes.

Groenlandia es un eje clave del proyecto, ya que permitirá a los estudiantes conocer detalles sobre el deshielo, una realidad muy alejada de los climas mediterráneos que, según Javier Arnaut, catedrático de la Universidad de Groenlandia, es fundamental para mostrar “una perspectiva ártica ”Que permite a los estudiantes estimar más directamente los efectos“ de la degradación ambiental ”. La profesora polaca Tina Cvijanovic, especialista en informática del instituto Andrija Kačić Miošić, en la ciudad de Ploče, aspira a incorporar “nuevos valores en una transición educativa que suma la preocupación por los recursos naturales y la conservación de la naturaleza a los planes de estudios educativos” . Estas nociones, a través de este plan continental, proporcionarán tanto “creatividad” en el aula como aprendizaje sobre otras culturas y regiones.

La idea les vino a ambos profesores en un viaje a Moscú. Presentaron el proyecto al plan europeo Erasmus Plus y fueron seleccionados. Han obtenido unos 300. 000 euros que destinarán a sufragar el coste del intercambio de alumnos, formación de profesores y financiar la difusión de los “productos intelectuales” que generan, entre otras cuestiones. El proyecto de momento se centra en el intercambio de conocimientos y formación entre profesores para llevar estas consignas a las aulas. El objetivo es que pronto los alumnos también puedan viajar y conocer en persona estos ecosistemas y comprobar las diferencias climáticas entre las regiones europeas.

Para la selección de los países que participarán en el proyecto, el criterio fue intentar obtener una representación variada de los diferentes climas europeos: mediterráneo, atlántico, alpino, ártico o continental. El objetivo es enseñar a los jóvenes la importancia del medio ambiente y su cuidado, las diferencias entre países y mostrar cómo las personas se adaptan a estos diferentes contextos. Las siete escuelas secundarias que participarán en el proyecto están ubicadas en pequeñas localidades y próximas a entornos naturales.

Investigadores de las universidades de Salamanca y Groenlandia colaborarán con análisis sobre las consecuencias del cambio climático, así como con material para formar a los profesores de los institutos. Los materiales diseñados por este equipo se utilizarán para crear una plataforma en línea con actividades, así como una aplicación que cuantifica los beneficios que brindan los ambientes naturales, ya sean helados, polares o con microclimas. cálida como algunas zonas de Zamora.

La elección de localidades despobladas permitirá a los jóvenes dialogar con sus mayores y producir un libro digital de diálogos intergeneracionales donde compararán la relación actual con el medio natural con la que se tenía antes. Los sujetos deberán estar impregnados de ese tinte verde. Mezquita, que imparte clases de Economía y hace unos meses, con uno de sus grupos, logró que la Unión Europea cambiara un texto xenófobo en su sitio web oficial, sugiere que una forma de incluirlo en su asignatura, denominada Iniciativa Emprendedora, es con ejercicios en los que se discute cómo gestionar económicamente los recursos de un bosque. Calcule, por ejemplo, cuántas toneladas de dióxido de carbono pueden neutralizar determinadas hectáreas de árboles. En cursos anteriores ya aprendieron a hacer jabón con ingredientes locales, en su mayoría hierbas aromáticas.

Sus compañeros de Religión, Matemáticas, Inglés o Ciencias se unen a estas tácticas que triunfan sobre los rígidos y fríos ejercicios de los libros de texto. Lydia Martín, de Zamora, de 17 años y en segundo de bachillerato, aplaude esta iniciativa, que cree que la ayudará a “valorar el medio ambiente y todo lo positivo que nos aporta”. Los ejercicios que se llevarían a cabo en las clases, cree, “traerán ventajas como conocer mejor nuestra zona y generar mayor interés en el tema”. Martín expresa su deseo de conocer otras naciones y “sus peculiaridades” como fuente de “cultura” o incluso de “vivir allí un tiempo”.

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