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Comienza el juicio en el caso del asesinato de la profesora Laura Luelmo – BCFocus

Minutos de silencio celebrado en El Campillo (Huelva) en diciembre de 2018 por la muerte de Laura Luelmo.
Minuto de silencio celebrado en El Campillo (Huelva) en diciembre de 2018 por la muerte de Laura Luelmo. ALEJANDRO RUESGA

Nadie ha vuelto nunca a vivir a la casa donde pasó apenas tres días la profesora zamorana Laura Luelmo, el último de su vida. La casa de la calle Córdoba en la pequeña localidad de El Campillo (Huelva) lleva vacía desde aquella fecha del 12 de diciembre de 2018 en la que su vecino de enfrente, Bernardo Montoya, presuntamente secuestró, agredió sexualmente y mató a la joven de 26 años. El hecho que conmovió a buena parte de la sociedad española será juzgado a partir de este próximo lunes en la Audiencia Provincial de Huelva en un caso que no se prevé que sea especialmente complejo, pero en el que la Fiscalía y las acusaciones buscan desmantelar las mil diferentes. versiones del presunto asesino, para quien solicitan pena de prisión permanente revisable.

Los nueve miembros del jurado popular que se constituirá en la primera de las cinco sesiones del juicio, deberán determinar si Montoya es culpable de las dos horas de sufrimiento infligidas a Luelmo. Según el relato de la fiscalía, Montoya, delincuente habitual con delitos de sangre y robos violentos, agredió a la maestra en la puerta de su casa justo cuando regresaba de hacer las compras. El acusado la llevó a la fuerza a la destartalada casa familiar en la que se había asentado después de ser liberada de la prisión hace menos de dos meses, comenzó a patearla, golpearla y golpearla con “un objeto contundente alargado” similar a un palo en la cabeza. como lo afirma la fiscal Jessica Sotelo en sus conclusiones provisionales a las que ha tenido acceso EL PAÍS.

Con Luelmo gravemente herida, el presunto asesino le ató las manos a la espalda, la llevó a su dormitorio y la agredió sexualmente. Tras someter a la joven “a sufrimientos innecesarios”, según el fiscal, le propinó un golpe fatal en la cabeza con un objeto contundente que le provocó la muerte. Montoya subió el cuerpo del maestro a su destartalado Alfa Romeo y lo arrojó en Las Mimbreras, un paraje de difícil acceso entre matorrales junto a la carretera nacional 345. Todo sucedió entre el 17.25 y el 19. 25 de ese 12 de diciembre. aunque el cuerpo no apareció hasta cinco días después. El 18 de ese mismo mes, Bernardo Montoya fue detenido en las afueras de Cortegana, localidad de Huelva en la que, en 1994, mató a una anciana para robarla.

Laura Luelmo, la profesora asesinada en Huelva.
Laura Luelmo, la profesora asesinada en Huelva.

Desde entonces, el presunto asesino ha rehecho su versión de lo sucedido hasta en cuatro ocasiones. Primero reconoció los hechos, pero con aparentes mentiras para evitar el cargo de agresión sexual. Luego, presentó a Josefa, una antigua compañera suya, quien, según él, fue quien mató a la joven por celos. Sin embargo, la mujer ni siquiera ha llegado a ser sospechosa de la Justicia. Uno de los únicos trucos que le quedan a su abogado, Miguel Rivera, es demostrar que Montoya no violó a la joven. Para ello, ya solicitó someter a su cliente a exámenes médicos en septiembre de 2019 para demostrar su supuesta impotencia, algo que choca con la propia calificación de la fiscal, en la que menciona la violación que sufrió la joven antes de ser asesinada. EL PAÍS ha intentado en dos ocasiones contactar con Rivera, aunque sin éxito.

La diferencia entre el asesinato y este delito agravado junto con otro contra la libertad sexual es la posibilidad de ser condenado a prisión permanente revisable. Sin embargo, para el fiscal general de Huelva, Alfredo Flores, la distancia entre el intento o la consumación definitiva de la agresión sexual no exime al imputado de solicitar la pena máxima para él: “Dentro de los delitos contra la libertad sexual hay muchas modalidades. En el caso extremo de que una persona sea impotente, no permite los tipos más agravados, todo lo demás lo hace. Pero Supreme es muy contundente en que cualquier comportamiento en relación con la libertad sexual constituye un delito. “

De ahí que Flores asegure que el caso “técnicamente no es complejo”. Más implicaciones para el fiscal son el interés mediático de un hecho que ocupó ríos de tinta y horas de televisión: “Combinar buena información con la que no duele con la familia”. Desde el principio, los padres y los dos hermanos del fallecido han guardado un hermético silencio que solo han roto una vez para lamentar “el espectáculo” generado y otra con una carta a las Cortes de Castilla y León en la que criticaban que el Estado él había “fallado”. Este silencio también se ha hecho extensivo al abogado para el enjuiciamiento particular y familiar de la joven, Francisco Luelmo, quien ha evitado realizar declaraciones a lo largo de toda la instrucción.

Testimonios clave

Ahora, los padres aparecen como parte de las decenas de testigos que puede citar el fiscal, entre los que se encuentran testimonios clave, como investigadores de la Guardia Civil o médicos forenses. El primer día está previsto para la declaración del imputado; el segundo se ha reservado para testigos; El miércoles y jueves se espera la comparecencia de médicos y agentes forenses. A partir de ahí comenzará la deliberación del jurado, cuyo veredicto está previsto para el próximo viernes. El desarrollo de estas cinco sesiones y las respuestas a las preguntas que deberá responder el jurado dependerán de si Montoya termina siendo condenado a prisión permanente y 32 años más de pena por los delitos de detención ilegal, agresión sexual – agravada por género – y asesinato – agravado por la reincidencia -, según los cargos que le imputan la Fiscalía.

Laura Luelmo aterrizó en los paisajes mineros de Huelva para cubrir una licencia como profesora de plástico en el instituto Vázquez Díaz de Nerva (Huelva), tras aprobar los exámenes de docencia, uno de los sueños de esta joven, licenciada en Bellas Artes en 2014 . El Zamorana, nacido en Villabuena del Puente (700, ingresó al centro educativo el 4 de diciembre de 2018. Luego de pasar unos días en un hostal de esta localidad y pasar los días en el Puente de la Constitución, encontró la casa en El Campillo para La casa, recién reformada, pertenecía a una socia y ella se mudó allí el 9 de ese mismo mes.

En la calle Córdoba conoció al que acabaría siendo su asesino. Montoya pasaba las tardes en la puerta de su destartalada casa, encendiendo un vaso de carbón para calentarse, como describieron en su día los vecinos del pueblo. No pasaron tres días para que el agresor la atacara. Luelmo desapareció durante cinco días en los que toda una región se volvió en busca de una joven que apenas había tenido tiempo de encontrarse.

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