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Bruselas prevé vetar el mercado europeo de productos agrícolas procedentes de zonas deforestadas – BCFocus

La Comisión Europea ha lanzado varias medidas legales que buscan impulsar políticas ambientales a raíz de la cumbre climática de Glasgow, la COP 26. La más ambiciosa es la regulación contra la deforestación, que entre 1990 y 2020 ha engullido al mundo entero 178 millones de hectáreas de bosque, tres veces la superficie de Francia. El reglamento pretende cerrar el paso al mercado único de los seis productos que están teniendo mayor impacto en este proceso de degradación (soja, cacao, café, aceite de palma, vacuno y madera, y sus derivados) si no se comprueba que no provienen de tierras deforestadas después del 31 de diciembre de 2020 y cumplen con los requisitos legales del país de origen. Los otros dos consisten en un reglamento sobre el transporte de residuos y el plan de conservación de suelos hasta 2030.

Las tres propuestas que ha hecho sobre la mesa de la Comisión este miércoles penden de la estrategia medioambiental de la UE para el quinquenio 19-24, el denominado Pacto Verde Europeo. Esta es probablemente la principal apuesta del Ejecutivo de Ursula von der Leyen, con permiso de la recuperación económica tras el golpe del coronavirus a la actividad, y tiene un gran objetivo: reducir un 55% en 2030 las emisiones de gases de efecto invernadero. “Nuestro reglamento responde al llamado de los ciudadanos a minimizar la contribución europea a la deforestación y busca promover el consumo sostenible”, dijo Frans Timmermans, vicepresidente de la Comisión encargado de coordinar esta estrategia. “Debemos dejar de exportar contaminación”, ha completado el comisario de Medio Ambiente, Virginijus Sinkevičius.

Las propuestas de la Comisión deben pasar por el Parlamento Europeo y el Consejo Europeo antes de convertirse en un texto legal definitivo. Los dos primeros son reglamentos, lo que significa que una vez que cuentan con la aprobación de las dos instituciones encargadas de legislar, no deben transponerse en los Estados miembros. Según cálculos del propio Ejecutivo Comunitario, la medida supondrá una reducción de 31. 900 millones de toneladas métricas de carbono cada año y eso se traduce en un ahorro de 3. 200 millones de euros.

La Comisión se ha basado en la investigación científica y la recopilación de datos para seleccionar las materias primas indicadas, según los documentos difundidos tras la reunión del Colegio de Comisarios. Sin embargo, esta lista no es definitiva y, si la propuesta finalmente entrara en vigor, se realizaría una primera revisión a los cinco años y luego cada tres años. Así lo argumentó el Comisario Sinkevičius cuando se le preguntó por qué no se habían considerado otros productos como el caucho. También ha indicado que la selección inicial incluye derivados de estas materias primas como el cuero, el chocolate o el mobiliario, en total hay varias decenas de referencias.

Acreditación de exportadores

La Unión Europea exigirá a los importadores que demuestren que estos productos no provienen de ningún territorio deforestado después del 31 de diciembre de 2020, cumplan con la normativa legal del país productor y cuenten con una auditoría en la que asuntos como las coordenadas de la zona de origen se detallan, lo que permite rastrear si es cierto lo que es

A pesar de ser un reglamento y no una directiva, la propuesta deja espacio para la acción de los Estados, ya que sobre ellos recae el régimen de sanciones. Sin embargo, el proyecto sí deja claro los principios que deben seguir las multas: deben ser proporcionales al daño causado y, al mismo tiempo, disuasorias. Y, además, establece el fundamento de la sanción, que en los casos más graves no podrá bajar del 4% de la facturación para que no compense el incumplimiento de la norma. También se contempla la incautación de los productos y el producto, así como la exclusión de la empresa operadora de los procesos de contratación pública.

Al evaluar lo aprobado en Bruselas, las organizaciones medioambientales dan una de cal y otra de arena. Destacan que “la Comisión Europea se ha convertido en el primer gran regulador del mundo en dar este paso”, apunta la organización FERN, dedicada a la defensa de los bosques, “pero su propuesta aún presenta importantes lagunas. En particular, se basa en las leyes de los países productores para determinar si los activos están vinculados a violaciones de derechos humanos, como el acaparamiento de tierras. En un país como Brasil, esto significaría depender del gobierno de Bolsonaro para proteger los derechos indígenas, algo que no logra. “

Otra de las normativas propuestas busca estimular la economía circular y acabar con el transporte de residuos ilegales fuera de la Unión Europea. Las cifras que Timmermans ha puesto sobre la mesa indican que el exportar de residuos fuera de la Unión Europea ha crecido un 75% desde 2004. Además, se estima que entre el 15% y el 30% del volumen total corresponde al tráfico ilegal de residuos, una cantidad que asciende a 9.500 en una especie del mercado negro.

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